Wall-E, lo nuevo de Pixar

Lo acepto, para los que no lo saben. Todavía me gusta mucho ver películas de dibujos animados. Pero las buenas. Solo las buenas. Nada de segundas o terceras partes ni películas de bajo presupuesto. Y una productora la cual sé que siempre hace películas que me gusten, es Pixar. Quizás los mejores momentos en el cine los he pasado viendo películas de Pixar, con mi hermanito o con personas que quiero.

Y ni siquiera he visto Ratatouille, su última película, y ya están terminando otra película que sé que será increíble: Wall-E. Me tomo la libertad de citar a Aeromental (sí, por flojera):

El año es 2700. Wall-E cuenta la historia del último pequeño robot en la Tierra. Wall-E es un robot que fue programado para limpiar zonas. A causa de un gigante consumismo la Tierra esta cubierta de basura. Para limpiar el planeta, todo el mundo tuvo que abandonarlo e irse a vivir a una estación espacial: Axiom. El problema surge cuando se le encarga a una inepta empresa: Buynlarge, la misión de limpiar el planeta. Buynlarge envía millones de robots, quienes supuestamente convertirán nuevamente a la Tierra en un planeta habitable.

El programa de limpieza falla. Todos los robots fallan, con el tiempo cada uno fue descomponiéndose, con la excepción de uno solo. Wall-E esta solo en su misión y cada día limpia la Tierra tal y como fue programado sin importar que este solo y que ahora su tarea es gigante e imposible. Cada noche carga su energía para luego en el amanecer empezar a compactar basura, cuenta con una mascota, una cucaracha llamada Spot.

Wall-E limpiará todo el planeta por 700 años, hasta que un día encuentre la razón de su existencia.

Pixar siempre se ha encargado, más que de hacer películas, de experimentar con nuevos retos, como crear tecnológías de animación, así como lograr que el público se llegue a identificar con cosas tan limitadas como juguetes, hormigas, peces, carros o robots.

Wall-E se da cuenta que el pertenece a algo mucho más grande de lo que él cree. De hecho que está última imagen va a hacer llorar a más de uno.

 

Vía: Aeromental

Hoy es el gran día (uno más, claro)

Solo quería compartir esto con todos. Mientras lean esto, yo ya debo estar en la universidad viendo todos los últimos preparativos de la graduación, o bien ya graduándome, o bien celebrando con mi familia.

Debo aceptar que por muchos años ni siquiera imaginaba cómo sería ese día. Pero sí es increpible ver cómo en estos años mi vida ha cambiado tanto, no una vez, sino muchas veces. Yo mismo he cambiado mucho, así dicen, y las cosas por las que antes daba todo, hoy importan poco, y hoy anhelo o extraño muchas cosas que antes ni me importaban. Todo depende del contexto. Pero todas las personas que en una u otra forma tienen que ver en todos estos años míos en la universidad, son especiales. Sí que si.

Estas solo eran unas últimas palabritas como estudiante. Gracias gracias.

¿Qué pasa con Mario después que se muere?

Esta imagen ha resuelto una duda que no me dejó dormir desde pequeño.

 

Vía: TecnoChica

Un mal momento

Por todo el trabajo que he tenido en estas semanas, ya me había alejado bastante de este blog. Pero bueno, he vuelto, y como se imaginarán, hay mucho que contar.

 

Chanchito

Sin embargo, muchas ganas, no tengo. Ni siquiera había tenido oportunidad de escribirles acerca de mis dos grandes amores, mis dos hamsters rusos. Y zas, el Miércoles murió uno. No se imaginan lo triste que puedo estar. Sí, ya sé que es solo un hamster. Pero créanme que uno se puede encariñar con cualquier cosa. Leí que los hamsters se van a un cielo donde hay miles de ruedas y laberintos enormes, donde pueden jugar todo el día y para siempre. Obviamente, no es verdad, pero cuando me vaya al cielo, le pediré a Dios que me haga uno igualito al que yo tenía. Otra persona más a quien extrañar, aunque... no es persona pero... ya saben...

 

Se acabó, se acabó

Otra noticia importante es que después de muchos años (más de la cuenta) de haber sido un fiel alumno de mi universidad, este Jueves 28 será mi graduación. Parece que fuera ayer que di mi examen de admisión sin haber estudiado nada de nada. Nunca llegué a saber cómo le hice para ingresar. Ni cómo le hice para no jalar casi ningún curso, ni mucho menos por qué me jalaron tres veces en uno, si les juro que sí sabía. Me gustaría que vayan todos a mi graduación, pero no vamos a entrar. Es más, me gustaría que vayan algunos de ustedes, pero tampoco vamos a entrar. Pero vayan, y a la salida nos veremos. Vayan.

 

Parece que estas últimas semanas no han sido muy buenas. Más me vale que las próximas sí valgan la pena. Saludos a todos.

Mis sueños sin cumplir

Acabo de leer un post en el blog El Planeta de Darling y la verdad es que me hizo pensar muchísimo. No lo menciona directamente, pero me di cuenta que el cambiar tanto de gustos durante nuestra vida, hace que no podamos cumplir nuestros sueños. No porque no se pueda, sino porque las cosas que anhelamos hoy, muy probablemente, mañana ya no las querramos.

Escribo esto porque he recordado algo que algún día fue importante en mi vida. Y me provocó contarlo. Cuando era muy pequeño, vi la mejor película que había visto hasta entonces: Las Tortugas Ninja 2. ¿Recuerdan? ¡Sale Vanilla Ice y muere el Destructor! Jaja. Qué tontera. El asunto es que algún tiempo después, anunciaron las tercera parte... y ¿qué creen? Algo malo hice, y mis padres me castigaron y no la pude ver. Lloré y casi me muero, y juré que cuando sea grande la vería con o sin permiso de mis padres. Bah, todos hemos dicho eso de pequeños, ¿o no? Y bueno, hace casi tres años vi que la estaban dando en el cable, me preparé y cumplí mi promesa.

Es una basura. Una reverenda basura. Ni siquiera vi el final. Esas películas deberían estar prohibidas.

Recordé que alguna vez, a Bart Simpson le pasó lo mismo.

Obviamente, necesito dormir un poco. Ya quemé.

 

Imagen de: ongakujunkie en DeviantArt

Chaplín: otro orgullo del Perú

No me había dado cuenta de la importancia que tienen en mi vida, pero mientras más me meto en el vicio, más obvia es mi adicción. Las galletas Chaplín me consumen a mí, en vez de yo consumirlas a ellas.

Algunos visitantes de mi blog no son peruanos, y les explico: Todos en Perú hemos comido alguna vez las galletas Chaplín. Cuestan casi nada y vienen 20 galletas en una bolsa. Son durísimas y saben a... a... a ver a qué saben...

Yaum... a cake de naranjas... algo así. Realmente están hechas de harina de trigo, azúcar y manteca vegetal. Usualmente la gente las compra cuando hace mucha hambre y hay poco dinero. Pero a mí me encantan. Cada día por lo menos me compro 2 bolsas. El asunto es que yo casi siempre trato de comer cosas saludables, pero malogro toda mi dieta con estas galletas. Si son tan baratas, debe ser por algo, ¿no?

Cuando era pequeño, costaban 10 intis y venían en una bolsa con 3 millones de galletas. Ahora, vienen 20, y cuestan un sol. Hace años no comía una, hasta que vi a mi amiga Francesca comer unas en el cine. Las probé y ese mismo día ya me estaba comprando otras.

Dicen que estas galletas son o para amarlas o para odiarlas. Conozco gente que ni siquiera las puede ver. Pero de que son parte de la vida de todos, lo son.

 

La foto es del blog yujuuuuuu!!!!!, donde también hay un post interesante sobre las galletas Chaplín.

El peor montaje de la historia

No pude evitar publicar esto. Y es que este es el peor caso de una realidad con la que me topo todos los días. No sé si es un gen, o un talento aprendido, pero algunas personas sencillamente no pueden diferenciar entre lo estéticamente correcto e incorrecto.

Todos las personas que trabajan en algo relacionado con el diseño han pasado por esto, tanto en la arquitectura, como en el diseño de interiores, gráfico, la publicidad y hasta el diseño de modas. La gente no se da cuenta. Yo me peleo todo el día con mucha gente, por defender la delgada línea que separa lo que se debe hacer, de lo que no se debe hacer.

Los que no saben ésto, son los encargados de prensa del ejército de Bolivia. La foto que ven abajo está en la página oficial, donde estos compadres se la quieren pegar de buenos enseñándonos una foto de un soldado brasilero ayudando a un niño en África, como si fuera de Bolivia. Lo peor es que el montaje lo han hecho en Paint. Y claro, nadie se dio cuenta. Bravo, militares Bolivianos. Así se hace.

 

 Visto en: Menéame

5 cosas que nadie sabe de mí - Adicciones

1. Soy adicto al helado.

Antes, cuando tenía tiempo, comía prácticamente uno al día. Pezziduri, McFlurry, Laritza, Magnum... no importa cómo sea. Si le dicen "helado", yo lo quiero. En los momentos más trágicos de mi vida he ido solo a la heladería a pedirme uno. Qué tiempos aquellos. Ahora, parece que estoy en un proceso de rehabilitación. :P Necesito unooo... por favooorr...

2. Soy adicto a los Beatles.

Cuando era bebito no habían canciones de cuna en casa. Era el LP de PastMasters 1, desde Love Me Do hasta I'm Down, gracias a mi padre. Ahora, no me los puedo sacar de la cabeza. He leído libros, he escuchado todos los discos, conozco todas las canciones, y estoy esperando que salga una más. No admiro el estilo de vida de ellos, ni quiero imitarlos. Fueron un terrible ejemplo para los jóvenes, pero sí admiro su gran talento musical. Su música va a durar para siempre, y espero que la primera frase de mi hijo no sea papá, y no Yeah, yeah, yeah.

3. Soy adicto a la PC y a los videojuegos.

No es mi culpa que mi trabajo sea estar 12 horas al día frente a la máquina, pero sí es mi culpa que al llegar a casa entre de nuevo a internet. Para evitar un desastre mayor, he desinstalado todos los juegos de mi PC, Sims y Starcraft incluídos. Pero los Domingos, nos espera a mí y a mi hermano el PlayStation2. Que alguien nos ayude.

4. Soy adicto a mi casa y mi familia.

Lo sé, soy bastante hogareño, y para algunos algo aburrido. No hay mejor cosa que pasar un día durmiendo en la sala, con mi madre yendo y viniendo, con mi hermano destruyendo la casa con su pelota o con el perro lamiéndome la cara. Uaj.

5. Soy adicto a Dios.

Realmente, este punto es el único que importa. Como leí alguna vez, cuando Dios es lo único que tienes, te das cuenta que Dios es lo único que necesitas. Si la vida es tan corta, realmente no interesa tanto qué hagamos aquí. Muchos pasan su vida buscando una religión, y después de años no saben aún qué pasará con ellos, después que se mueran. Yo me iré al cielo, estoy seguro. Pero además, el mantener una relación constante con Dios trae paz.

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